Erase una vez un niño que, a la típica pregunta de los adultos “¿Qué quieres ser de mayor?”, respondía invariablemente: “Médico”. El círculo de tíos, abuelos y padres, estaban encantados con la decisión del primogénito en una familia acostumbrada a pasar muchas penurias desde la guerra, todos pensaban que un médico no tendría que sufrir los rigores que apretaban a desheredados sin oficio como ellos.
Entre todos lo consiguieron y Rafael se licenció en medicina y cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, pero, como dijo el gran Borges, algo combatía en su corazón: El sistema de la medicina convencional no le satisfacía. Indagó, viajó, estudió homeopatía, naturismo, chamanismo, humanismo, y se centró finalmente en medicina tradicional china, que estudió cinco años, comenzando a aplicarla desde el tercer año de estudio, tanto a nivel particular como, dentro de lo posible, en las consultas de la seguridad social en las que solía trabajar bajo contratos eventuales durante los que hacía sustituciones de otros médicos. En la escuela de acupuntura conoció a Mar, la que sería su esposa y tuvieron dos hijos: Aitor, que tiene ahora seis años y Opal, de cuatro.

- Pareja Feliz
Debido a su necesidad de íntimo contacto con la naturaleza, construyeron una casa de madera en la montaña, bastante apartados de cualquier población. Allí vivían, Mar se ocupaba de la casa y los niños, y Rafael trabajaba como médico lo más continuamente que podía, a la espera de algún contrato más estable. En el tiempo libre iban realizando las mejoras que podían en la casa, cuyo suministro eléctrico procedía de placas solares y aerogenerador y el agua de un aljibe de recogida pluvial con una pequeña bomba eléctrica. No era muy ortodoxo, pero sí acorde a sus ideales, y los cuatro eran muy felices y tenían una excelente relación con familiares, amigos y vecinos.

- De viaje
En Diciembre de 2005 decidieron esquivar ese invierno, viajando al Sur de Marruecos en una vieja autocaravana. En Marzo de 2006, de regreso a casa y a la vida cotidiana, se detuvieron a visitar unos amigos que desarrollan un proyecto de agricultura ecológica y vida “alternativa” Cerca de Nerja, Málaga. Colaborando en la recolección de aguacate, que ocupaba esos días a estos amigos, Rafael cayó del árbol al que había subido, porque se rompió la rama de la que estaba sujeto mientras bajaba con los aguacates recogidos, con tan rebuscada suerte que se produjo una luxación en las vértebras cervicales. Como médico, notó lo delicado de la situación e hizo que pidieran una ambulancia. Tras varios cambios de vehículo, llegó a un hospital de Málaga, mostrando ya avanzados síntomas de lesión medular: Insensibilidad en la mayor parte del cuerpo, parálisis avanzada, etc. El neurocirujano del centro decidió intervenir de inmediato, pero la operación no tuvo éxito por un problema con la anestesia, siendo aplazada dos días. Cuando Rafael “despertó” tras el segundo paso por el quirófano, sólo podía mover el cuello y no sentía nada de clavícula abajo. Mar rezaba y cantaba en voz alta, arrodillada junto a la cama, a despecho de la extrañeza que mostraba el personal sanitario (se permitía la visita de un familiar una hora al día). Permaneció en la UVI diez días, Aitor, afuera, cumplía tres años. Fue trasladado directamente, en helicóptero, al Hospital de Parapléjicos de Toledo, donde pasó un mes en la cama, visitado diariamente por Mar, siempre brillante, convencida de que la belleza le aliviaría, y de alguna manera así era. Había “acampado” en el parking del hospital con la autocaravana y los niños para estar junto a él, apoyándolo.
Seis meses después le dieron el alta, con el diagnóstico de tetraplejia irreversible, ya no podían hacer más por él.
Hubo que dejar la casa de la montaña. Mar consiguió un intercambio de residencia temporal, y se instalaron cerca del pueblo, en una casa con facilidades para la silla de ruedas, donde Rafael recibía diariamente la asistencia de un amigo fisioterapeuta, y ella trataba de organizar la nueva situación: Mudanza, burocracia para conseguir ayuda económica, asistencia médica y social, escolarización y atención a los niños, y los intensos cuidados que requería Rafael en su nueva situación: Dependencia absoluta, incontinencia de esfínteres, cambios posturales en la cama para evitar escaras, traslados a la silla …Un trabajo ímprobo, una situación límite instaurada bruscamente.
Había cierta recuperación: Rafael ya movía los brazos, aunque no las manos, y se mantenía algo más erguido en la silla. Se iba fortaleciendo en las pocas funciones que conservó tras el accidente.
Las gestiones de Mar iban dando frutos: El Colegio de Médicos otorgó una paga, el Ayuntamiento adjudicó una hora diaria de asistencia. Dentro de lo duro de la situación comenzaba a vislumbrarse cierta “estabilidad”.
El 23 de Diciembre de 2006, nueve meses después de la caída y tres de estar en aquella casa, durante una tormenta, Mar trataba de cargar de gasolina la motosierra y preparar leña para la estufa, se acercó a Rafael para consultarle la manera de hacerlo y él le iba diciendo mientras que ella hacía, cuando para la sorpresa de ambos una chispa de la estufa prendió en la gasolina y todo el cuarto se inflamó. Los niños no estaban, llevaban un día en casa de la abuela. Ella salió a la calle para apagar sus cabellos, oyó a Rafael gritando entre las llamas y entró por él, pasando de su propia seguridad, dada la urgencia de la situación, para salvarle la vida. No está muy claro cómo consiguió salir con él; la silla de ruedas y la mayoría de los enseres de la casa, cuya estructura no fue afectada, se calcinaron, ellos dos fueron trasladados de inmediato a “quemados” en el Hospital La Fé, de Valencia. Mar estuvo un mes aislada en la UVI y Rafael en planta,
lo dos con quemaduras de tercer grado, en el caso de Mar más extensas. Se necesitó la intervención de los cirujanos para realizar injertos de piel en ambos casos. Mientras, Rafael recibía tratamiento para una neumonía por inhalación de humo.
Al volver a casa, rehabilitada durante todo ese mes mediante el trabajo voluntario de los amigos de los afectados, organizados en grupos de limpieza, pintura, electricidad y reposición de enseres, la situación era catastrófica, ya que Mar, sobre quien todo el rato había recaído la responsabilidad del mantenimiento de Rafa, los niños, la casa y la compleja gestión administrativa, ahora estaba convaleciente: Las quemaduras en la parte posterior de sus piernas le impedían estirarlas, no podía caminar erguida y tenía que aplicarse diferentes cremas y pomadas cada poco tiempo para tratar las retracciones de las cicatrices. También tenía quemaduras graves en las manos. Cada noche había que cambiar de postura a Rafael dos veces al menos y limpiarle y cambiarle el pañal cada vez que se ensuciaba debido a su total incontinencia. La casa disponía de una sola habitación que compartían los cuatro.
Algunos amigos ayudaban con las compras y la cocina, y dos familiares, el padre de Mar y la madre de Rafa, los únicos que estaban disponibles, se turnaban para apoyar a Mar en lo posible. Fueron momentos muy duros.
Rafael recayó en la neumonía, ingresó en el Hospital de La Pedrera de Denia, donde permaneció dos semanas y salió curado, pero con una escara en el coccix que le mantuvo encamado en postura lateral desde Febrero hasta Septiembre en la casa. Mientras tanto, Mar se recuperó espectacularmente mediante la práctica del Chi-Kung CFQ, que conoció gracias a su encuentro con el maestro malayo Si Fu Yap, que impartió unos cursos en Denia a los que tuvo la suerte de poder acudir. Pudo volver a caminar normalmente y prescindir de la aplicación de pomadas en la piel.
A partir del Otoño, la situación se volvió a estabilizar, Rafael reanudó la rehabilitación y la práctica, dentro de sus limitaciones, del Chi-Kung, lo cual reforzó su estado general y su ánimo.
Tuvieron que dejar la casa, por exigencia del dueño, y tras un año en Javea, en casa de unos amigos a quienes pagaban poco más que el mantenimiento, consiguieron instalarse en Navarrés,
provincia de Valencia, donde actualmente residen.
El estado de Rafael está estacionado en una discapacidad evaluada en más de un 85%
, continúan recibiendo una ayuda económica mensual del Colegio de Médicos, más una pequeña retribución para Mar, desde hace unos meses, correspondiente a la Ley de Dependencia. Con todo ello pueden mantener los gastos de mantenimiento para los cuatro. No hay familiares viviendo cerca. El ayuntamiento concede una asistencia para Rafael: Un día a la semana, Mar va al pueblo a recoger a una señora que ayuda a asear a Rafael durante una hora y media y luego la vuelve a llevar al pueblo. Esto es lo que hay.
Por iniciativa de un amigo de la familia, el pintor Fernando Pagador Otero, se hizo un evento festivo en beneficio de la familia afectada, destinado a la compra de equipo informático e instalación de teléfono y ADSL, que permitiera una mejor comunicación y alguna posible alternativa ocupacional para Rafael.
Hace unas semanas, un amigo de la familia envió información sobre un tratamiento pionero, basado en el uso de células madre, aplicable a afecciones del sistema nervioso, incluidas las lesiones medulares como la de Rafael,
(hay información sobre esto en el grupo “Operar a Rafa de la columna” en Facebook, y dadas las posibilidades de mejora de la salud de Rafa con este tratamiento, que no se puede, que sepamos, obtener de otra manara que en la clínica que se detalla en los sitios mencionados, y dado lo inaccesible de su precio para la situación económica de la familia, a Mar se le ocurrió la idea de hacer una campaña de recogida de donaciones a través de Facebook y todos los recursos web disponibles gratuitamente para acceder a esta posibilidad, apoyada por cientos de amigos.
Estamos intentando explicar la situación y aportar la máxima cantidad de información para quienes quieran participar de alguna manera; es la intención de esta relación.
En breve queremos también divulgar los informes médicos de Rafael y cuanta información pueda contribuir a conseguir una ayuda con pleno conocimiento de causa, por parte de cualquiera que quiera sumarse a esta iniciativa solidaria.




Rafael I have a friend an amazing guy who has invented a machine which uses dna and lights and a whole lot of procedures to do healing and restoring brain dysfunction in anyone who has sufered with a form of brain damage. It is still in early stages and incredible. I want to make a connection with you and Francois Strydom. The technological and spiritual advantages of this machine is beyond words. It is worked on the dna of a person and restructuring. Incredibly complicated a mind of a genius. Please tell me how I can make the connection and do my bit to help.
¡Hi, Karen! Thanks a lot for thinking about us. For the moment my brain is O.K, in fact is the only part of my body working “properly”, but If the machine heals somehow neurons, sure that it is usefull in this case too. So, please, give your friend our e-mail, blog and group in facebook, or else give me his adress in order to connect him and see what is possible to do. Thank you again.
Hola Rafa
Aqui estamos en Inglaterra,yo y Andreas.No se si recuerdes del padre de Andreas..Phidias ???El tiene una pagina web y ya tiene 4,000 membros.Queria poner tu video y informacion en su pagina.Esta bien contigo??Muchos besos a ti y la familia.
Maria
¡Eh, María! ¿Qué tal por ahí? Sí, me auerdo de Phidias, aunque apenas tuvimos relación. Lo que nos propones es muy buena idea, ¡Adelante! Besos para Andreas y para tí.
Mar & Rafa, veo que ya no estáis por FB. Cualquier cosa que necesitéis de mí, aquí tenéis mis datos de contacto y mi móvil: 650 40 17 29
Espero estéis bien!
Un abrazo
Miguel
Seguimos en fb, apreciado Miguel, sólo que se acordó cambiar el nombre del grupo, una vez pasada la operación, ahora es “Rafa Peinado, amigos club”. Allí nos tienes al día. Gracias y un gran abrazo.